Tememos que la biología desbanque lo que consideramos sagrado

Oct 3, 2016 | 0 Comentarios

«A medida que las personas envejecen, confunden los cambios en sí mismos con los cambios en el mundo, y los cambios en el mundo con la baja moral; la ilusión de los viejos tiempos.»
«La mente no es el cerebro sino que es lo que el cerebro hace; pero no todo lo que el cerebro hace.»

Orientación: Psicología evolucionista

Década de 1960 Noam Chomsky defiende La idea de que la capacidad para el lenguaje es innata.

1969 John Bowlby declara que el apego del recién nacido a la madre está programado genéticamente.

1976 El biólogo británico Richard Dawkins afirma en El gen egoísta que las tendencias conductuales evolucionan por medio de la interacción con los demás durante largo tiempo.

2000 El psicólogo evolucionista estadounidense Geoffrey Miller afirma en The Mating Mind que la selección sexual modela la inteligencia humana.

Steven Pinker (n. en 1954)

El debate que plantea hasta qué punto podemos atribuir nuestra conducta a causas innatas (congénitas) y a causas ambientales se remonta a la Antigüedad. Algunos psicólogos cognitivos sostienen que ciertos rasgos psicológicos no solo se heredan, sino que están sujetos a la selección natural igual que los físicos. Argumentan que la mente es un producto del cerebro, y el cerebro está determinado por la genética El nuevo campo de la psicología evolucionista ha chocado con una gran oposición, pero ha encontrado a uno de sus adalides en el psicólogo canadiense Steven Pinker, que ha identificado los cuatro temores que explican la resistencia a aceptarla. El primero es el temor a la desigualdad: si nuestra mente es una «página en blanco» al nacer, todos nacemos iguales; pero si heredásemos rasgos psicológicos, habría personas con ventajas naturales.

El segundo temor es que si Ciertas imperfecciones fueren innatas, no serían susceptibles de cambio, por lo tanto, las iniciativas para ayudar a los desaventajados serían inútiles. El tercero es que si la genética determinara la conducta, podríamos declinar toda responsabilidad por nuestros actos y culpar a los genes. El cuarto es el fundamental, según Pinker: si aceptamos que estamos modelados por la psicología evolucionista, nuestras «emociones más refinadas» (percepciones, impulsos, sentimientos) se verían reducidas a meros procesos de evolución genética, y la biología «desbancaría lo que consideramos sagrado»

«La mente es una computadora neuronal.»
«La página en blanco…prometía hacer del racismo, del sexismo y del prejuicio de clase algo insostenible..»

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